
El pez por la boca muere” es un viejo refrán que se mantiene vigente y que tuvo especial trascendencia durante la Segunda Guerra Mundial. En aquel entonces, había muchas cosas que podían dejar expuesto a un espía como, por ejemplo, que los ganchitos en sus documentos no estuvieran oxidados o que los clavos en las suelas de sus botas tuvieran cabezas cuadradas, entre otras. Este juego ofrece a todos la oportunidad de ponerse tanto en los zapatos de un espía cuya verdadera identidad está a punto de ser descubierta, como en los de un agente especial que le está pisando los talones.
El objetivo del espía es evitar ser descubierto antes de que termine la ronda o identificar el lugar en el que se encuentran (lo que suceda primero).
El objetivo de los agentes especiales es descubrir quién es el espía y exponerlo.
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El pez por la boca muere” es un viejo refrán que se mantiene vigente y que tuvo especial trascendencia durante la Segunda Guerra Mundial. En aquel entonces, había muchas cosas que podían dejar expuesto a un espía como, por ejemplo, que los ganchitos en sus documentos no estuvieran oxidados o que los clavos en las suelas de sus botas tuvieran cabezas cuadradas, entre otras. Este juego ofrece a todos la oportunidad de ponerse tanto en los zapatos de un espía cuya verdadera identidad está a punto de ser descubierta, como en los de un agente especial que le está pisando los talones.
El objetivo del espía es evitar ser descubierto antes de que termine la ronda o identificar el lugar en el que se encuentran (lo que suceda primero).
El objetivo de los agentes especiales es descubrir quién es el espía y exponerlo.
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